Cómo cuidar una baraja de tarot para que dure

Una baraja que se usa a menudo acaba con las esquinas blancas y los bordes sucios. Es normal. Lo que no es normal es que se curve o se pegue en un año, y eso casi siempre tiene arreglo.
La primera vez que se abre
Las barajas nuevas vienen muy prietas y a veces con un polvillo del corte. Antes de barajar, pásalas una a una, del derecho, y mira que estén todas. También sirve para conocerlas.
Si la cartulina tiene acabado brillante, durante los primeros días resbala mucho y las cartas se escapan al barajar. Con el uso se asienta.
Barajar sin estropearlas
El barajado de casino, el que dobla las dos mitades en arco y las deja caer intercaladas, es rápido y vistoso. También es el que más castiga la cartulina: con el tiempo deja las cartas combadas. Con cartas tan altas, además, cuesta hacerlo bien.
Hay alternativas más suaves:
- Barajar por encima, pasando grupos pequeños de una mano a otra.
- Extender las cartas boca abajo sobre la mesa y moverlas en círculo con las palmas, como se hace con las fichas de dominó.
- Cortar en varios montones y juntarlos en otro orden.
La segunda es la que menos las desgasta, aunque necesita una mesa limpia y algo de espacio.
Las manos y la mesa
El enemigo de una baraja es la grasa. Las manos con crema o recién salidas de comer dejan una película que atrae el polvo y oscurece los bordes. Lavarse las manos antes es la costumbre que más alarga la vida de unas cartas, y no cuesta nada.
Sobre la mesa, un paño de tela evita que las cartas rocen la madera o se mojen con un vaso. Muchas personas usan uno de color liso, para que los dibujos se vean bien.
Dónde guardarla
La caja de cartón original sirve, pero se rompe pronto. Una bolsa de tela o una caja de madera protegen mejor. Lo importante es que la baraja quede plana y en un sitio seco, lejos de la ventana: el sol directo descolora la tinta y la humedad ondula la cartulina.
No la guardes en el coche ni junto a un radiador.
Si se ha mojado o se ha curvado
Una gota de agua se seca con un paño sin frotar, carta por carta. Si se han curvado, colócalas en un mazo bien cuadrado entre dos libros pesados y déjalas así varios días. Suelen recuperar casi toda su forma.
Para limpiar la suciedad de los bordes, un paño apenas húmedo y secar enseguida. Nada de productos de limpieza: el barniz de algunas barajas se levanta.
Cuando falta una carta
Pasa más de lo que parece, y casi siempre se descubre en mitad de una tirada. Lo más práctico es sustituirla por una carta en blanco con el nombre escrito a mano, o buscar la misma baraja de segunda mano y quedarse con las dos. Para comprobar cuántas tiene que haber, en el reparto de los arcanos está la cuenta completa.